Tiburón ballena

Mi padre, no hay otra palabra que me venga a la cabeza cuando hablo de este animal. Mi primer viaje a Maldivas fue con él, era uno de los dos sueños de nuestra vida, poder verlo.
Aquel día el grupo se dividió en dos para bucear, el otro grupo lo vio y nosotros no. Ambos lloramos abrazados en cubierta y me dijo: “tú eres joven, pero yo nunca volveré a Maldivas…”. Nadie se imaginaría que acabaría viniendo cada año conmigo y que lo veríamos siempre de la mano.

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